El mundo en una cancha de fútbol

Carlos Martínez Assad

Un pequeño grupo de jóvenes descalzos juegan fútbol en una explanada. Una estampa de la vida cotidiana. La característica del lugar lo dan las grandes llamaradas que se alzan tiñendo el cielo de rojo, que a simple vista parecen muy cerca de los jugadores.

Se trata de una fotografía de la AFP sobre un ataque con explosivos a un depósito de petróleo en Yeddah, Arabia Saudita, el 25 de marzo pasado. Es una de las instalaciones de Aramco, del país con mayor producción de petróleo que ha sido blanco de misiles de los hutíes, un grupo que en Yemen hace la guerra contra la alianza formada por ese país y en la cual participa Estados Unidos.

El grupo de jóvenes es, desde luego, ajeno a esa guerra y es obvio que lo sucedido a su alrededor no les importa como para interrumpir o posponer una cascarita de fútbol entre cuates.

La fotografía representa el mundo donde nos ha tocado vivir: un ataque con misiles convive con la vida cotidiana. Es difícil entender por qué los jóvenes no llevan zapatos adecuados en uno de los países con mas altos ingresos per capita: más de 13 mil dólares, cuando en México no rebasa los 9 mil. Quizá son trabajadores de esa empresa que ante la inutilización del almacén decidieron entretenerse con ese juego, o son estudiantes que salieron de clase y, luego del rezo, se reunieron para jugar. Al fin convivir con la guerra o alguna de sus manifestaciones es algo a lo que están acostumbrados y, sin ningún reparo, persiguen el balón como si nada.

El ataque a las instalaciones de la petrolera Aramco tampoco frenó la carrera de la Fórmula 1 y a ninguno de los participantes perturbo el olor a quemado que se extendió por todo Jeddah. Eso si, de inmediato Arabia Saudita declaró que no tendrá responsabilidad en la interrupcion del suministro de crudo en los mercados porque los ataques de los huties se han intensificado. Los jóvenes futbolistas no están interesados en las consecuencias de esa contienda que desde su inicio en 2015 y hasta ahora ha provocado la muerte de 377 mil personas en combates o por la hambruna provocada por el bloqueo que impuso Arabia Saudita a la importación de alimentos. Además, millones de personas se encuentran desplazadas, viviendo o muriendo lejos de sus casas.

A nadie parece importar una de las crisis humanitarias más dramáticas de nuestro tiempo si se ven las imágenes de niños y ancianos con muestras de inanición o de las niñas acompañadas de viejos barbados a quienes han sido entregadas por las familias yemeníes por la imposibilidad de mantenerlas.

Tampoco parecen importar los trágicos resultados de los raids de la aviación saudí y no son conocidas las críticas a un régimen que cubre con su poder muchas de las sombras que proyecta como, por ejemplo, la desaparición del periodista Yamal Jashogyi en 2018.

Al contrario, los vínculos de Arabia Saudita con otros países parecen ignorar los problemas causados por esa guerra y su camino es exitoso, con los príncipes y jeques departiendo con los jerarcas de diferentes países. Ahora está en proceso el establecimiento de relaciones con Israel, que lleva a otra cuestión porque está basado en la iniciativa de Paz Árabe de 2002, no obstante que el régimen saudí decidió alejarse de la agenda por Palestina, lo que incide en el reposicionamiento de ese país en el escenario internacional, donde se exhibe por sus éxitos económicos más que por sus contenidos sociales y el reconocimiento de los derechos humanos.

México inició los intercambios desde el gobierno anterior, cuando por primera vez un jefe de Estado mexicano visitó Arabia Saudita          , Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar. Cuando se realizó esa gira en 2014 los intercambios comerciales entre México y los países árabes se incrementaban, llegó el primer Boeing desde Doha, Catar, con productos de esa región y regresaba con perecederos y medicamentos. En 2015, el año del comienzo de la contienda, las exportaciones de México a los países de la Liga de Estados Árabes fueron de mil 275 millones de dólares. Egipto fue de los más beneficiados: recibió entonces 270 toneladas de carne de bovino, eso sí con certificación halal, que significa algo así como que el animal es sacrificado sin sufrimiento, como si eso fuese posible. Con la industria de la construcción en apogeo, sobre todo ahora con la nueva capital proyectada a varios kilómetros de El Cairo, la empresa Cemex vendió cemento y otros productos como el acero, necesarios para obras de infraestructura.

Los productos del sector agroindustrial están entre los más demandados a las empresas mexicanas donde, además de los cárnicos, están las verduras, tomate, limón y peces como el atún, muy apreciado. De los países de esa región, es con Israel y Arabia Saudita con los que se mantienen más relaciones comerciales sin que las cifras resulten aún tan significativas.

La búsqueda de esos mercados es compartida por el gobierno actual que ha enviado a su canciller, Marcelo Ebrard, quien se hizo acompañar por un grupo de empresarios. Sus actividades le hicieron visitar Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes y llegará hasta la lejana India.

En Catar presentó el fondo climático de América Latina como “un año de experimentación para establecer una contribución obligatoria por país o de otra manera no hay solución”. Y exhibió que cuenta ya con un fondo de 4 millones de dólares aportado por Argentina y México, al mismo tiempo que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) ha invitado a otros países a sumarse.

Añadió que en el mismo sentido en México se realizan varias inversiones que apuntan en esa dirección y, como ejemplo, habló de la reforestación del sureste del país y aprovechó para publicitar el programa insignia del gobierno actual, Sembrando Vida, que, según él, ha dado ocupación a 400 mil personas, aunque no se refirió a los impactos que puede acarrear para revertir el cambio climático.

Desde enero México participa en la feria de Dubái, donde colocó el hermoso pabellón “Tejiendo Vidas” con una fachada cubierta por un tejido multicolor de las tejedoras de Etzatlán, Jalisco. Entre los objetivos está el de promover la inversión extranjera en México y mostrarlo como una potencia para hacer negocios, además de ser cultural y turísticamente atractivo. Esperaremos el informe para conocer lo realmente logrado.

Mientras tanto, el mundo se prepara para participar en la Copa Mundial de Futbol en Catar y jugar sin prestar atención a por qué el cielo se tiñe de rojo.

*Publicado en Revista Proceso, núm. 2370, el 3 de abril de 2022

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Seminario Universitario de Culturas del Medio Oriente Universidad Nacional Autónoma de México